| Solid's profileSolo sombra y recuerdo.....PhotosBlogLists | Help |
|
|
1/20/2006 Dos gotas de sudorTodos los días entra y sube las escaleras, hasta el piso de arriba. Se sienta en los sofas, en una esquina, el local esta vacio a esas horas y solo el silencio sordo de la musica y las sombras que proyectan los focos de colores le acompañan sentados en el sofa, la primera copa llega poco despues, dos hielos vozka, lima y el frescor justo de peppermint. Es temprano, una pareja de quinceañeros se sientan en los sillones de enfrente, el chico se va a la barra y pide con mano nerviosa un par de cervezas, de vuelta junto a ella mete barriga y hecha para atras los hombros. Se le nota que lleva rato intentando juntar el valor para esbozar un beso, pero no pasa de eso, del esbozo. La chica parece mas desenvuelta, pero se le nota en la sonrisa facil y en donde pone sus ojos que lleva rato esperando a tener algo que colgar de un marco. El vaso esta vacio, y la camarera, una chica de esa juventud barnizada de madurez por el trabajo, le trae la segunda copa. Absenta, pepermint y cola. Aprovecha y se sienta a su lado. -Estoy cansadísima.-Mira para la pareja, celosa.-No se como puedes aguantar en el mismo sitio toda la noche, a mi me quedan siete horas para salir y se me hacen eternas.-Se calla y espera a que responda, esta intentando juntar valor, y poner un pie en la conversacion para decir la frase que lleva semanas construyendo en su cabeza: "Si quieres te saco a otro sitio a tomar algo" seguido tal vez por un "aunque claro, no sabran tan bien como yo lo que te gusta". -Me gusta este sitio.-Un grupo de cuatro entra, y mira desconcertado alrededor buscando a la camarera.-Y tanto tu como tu compañera me poneis las copas que quiero, y cuando me hacen falta. -Si quieres luego te enseño un par de sitios buenos de verdad.-Se levanta sin ganas y coge la bandeja.-Podemos bailar un rato y asi tendras una excusa para no estar siempre con el vaso en la mano.-Y alza el vuelo, temerosa del reproche que dejo atras. El grupito la ve y uno de los chavales le hace un gesto con la mano, el resto tejen con murmullos de araña sobre la forma de moverse de la mariposa. Ella vuelve al cabo de un rato con las bebidas, parece que intentan darle conversacion pero ella mira furtivamente hacia el sofa. Apura la copa y la deja en la esquina mas alejada de la mesa. Ella no tarda en volver, pero no trae la tercera copa. Las arañas se dedican a escupir veneno pero su presa ya esta demasiado lejos, fuera de alcance. -No queria que sonase asi.-Coge el vaso, sin dejar de mirarle a los ojos.-Pero la noche es algo mas que sentarse a beber y mirar a la gente pasar. -La noche es muchas cosas.-Le devolvio la mirada, se la imagino vestida con un jersey de punto y unos vaqueros, en vez de con ese look "lolita" que tanto parecia gustar al dueño del local.-Sientate conmigo cuando acabes, y a cambio yo ire a bailar contigo una noche. Ella se volvio de vuelta a la barra, con la falda agarrandose con cansancio a su trasero. Los tipos del traje entran por la puerta, siempre entran hablando, piden sus bebidas hablando entre si, las beben hablando y vuelven a salir hablando. Los tres, y siempre los tres al mismo tiempo, con sus manos moviendose como pirañas en un estanque, con el salvajismo propio de un animal que tiene dientes y los usa para desgarrar, nada parecido a los oradores de verdad, que hacen que se deslicen como carpas en un lago de agua con el punto justo de sal, siempre atentas al cebo y al sedal. Dos vasos de vino y un cubata de whisky con cocacola. La tercera copa, vozka con mosto. -Te llevaré a otro sitio entonces.-Y mientras con una mano le señala el ultimo grupo que acaba de entrar, con el dorso de la otra le acaricia el cuello. Es la mano del vaso, la que guarda todo el frio y el rencor, todo el odio a si mismo... Y los secuestradores son cinco chavales de veinte años, vestidos todos con el mismo chandal de un equipo de futbol, van ya bastante borrachos y el portero los mira con la resignacion del que sabe que va a tener que acabar cumpliendo con su trabajo. Desagradable. Desde la entrada intercambia con el una mirada, nunca viene mal una mano con un grupo grande, y ella tiene razon. Pasa demasiado tiempo sentado... Antes las peleas eran mas frecuentes. Pero piden las bebidas y dejan a la camarera tranquila, apenas unas miradas babosas, nisiquiera intentan darle un poco de conversacion. Al cabo de un poco vuelve con las copas del grupito, y hace una parada rapida, y deja sobre la mesa la cuarta copa. Una pinta, dos partes whisky escocés, una de bourbon, cinco de cerveza. Esta es para beber con calma, sentado y viendo pasar lo mejor de la noche. Los rostros fluyen como una marea creciente, la pista se va llenando de gente, y desde arriba puede ver perfectamente, a traves del suelo de metacrilato, a toda la gente que por costumbre o de forma excepcional, vienen a matar su monotonia con un poco de monotono entretenimiento. Una sonrisa se le sube por la comisura, no puede evitar que se le escape la ironia de todo el asunto. Los sofas a su alrededor se van llenando y vaciando continuamente con parejas, que mas o menos cohibidos, con mas o menos ternura, pasion o salvajismo, se dedican a labrar besos que solo se detendran para marcharse, juntos o separados, a quemar el ultimo recuerdo de la noche. Algunos le lanzan miradas extrañadas, pero la mayoria lo ignoran, su sonrisa se acentua al pensar en el concepto que tendran de el, un voyeur pervertido, o algo semejante... No hacia ni un año un idiota borracho estaba convencido de que le espiaba mientras le metia la mano a su ligue por debajo de la camiseta, y se levanto gritando como el energúmeno que era. Nisiquiera tuvo que levantarse del sofa, el portero aparecio en un suspiro y lo echo fuera. Ventajas del cliente preferente... Con sorpresa, la jarra le duro hasta que empezaron a pinchar R&B, la levanto vacia sobre su cabeza, y la sostuvo un rato así, la vio acercarse de reojo, y dejo la jarra sobre la mesa. Ella la recogio y dejo un vaso ancho de tubo, humeante y calido. La quinta copa de la noche. Leche caliente, con ron y miel trufada. Es la razón por la que seguai viniendo aqui por las noches, la primera vez que la pidio, ella lo miro con curiosidad. "Un vaso de leche y a la cama, ¿no?". Y sonrió. Dejo la copa sobre la mesa, con su chaqueta ocupando su lugar en el sofa, y la acompaño hasta la barra. La dejo metiendo vasos sucios en el lavavajillas, el siguio recto hasta el baño. Vomito, siempre olia a vomito cuando el entraba, quizas fuese que la hora era siempre avanzada, pero ese olor alpino de limpiador mezclado con vomitivo era de lo mas ofensivo que podia recordar, no porque fuese un mal olor en si, sino por el insulto que el uno representaba frente al otro. Decidio que se le empezaba a ir la cabeza, mientras descargaba pegado a una cabina cuyas paderes retumbaban con un ritmo ligeramente a destiempo con la musica. Volvio a su sitio, y no le sorprendio ver su chaqueta estirada contra la esquina del respaldo del sofa, mientras un par de chicos se pegaban el lote, siempre que volvia estaba ocupado, eso no era nada nuevo. La novedad era que fueran gays. Cogio su vaso y su chaqueta, y como siempre se fue hasta la barra, mientras preparaba mentalmente a su estomago para la prueba que le tocaria afrontar. El vaso todavia estaba caliente, y era tentador... Pero tendria que beberlo con paciencia. Pedidos, billetes cogidos con dos dedos de la mano, bandejas y bandejas de lavaplatos, entrando sucias y saliendo humeantes y resplandecientes. Le recordaba a una sauna, y las dos camareras sudando hasta que el pelo se les apelmazaba. Se quedo mirando para ella todo el rato, esperando su perversión de la noche. Y ahi llego, en medio de las veloces intermitencias de luz blanca, viendolo todo a su alrededor a camara lenta, vio asomar la punta de la lengua, y recoger suavemente el sudor acumulado sobre el labio. Y no pudo evitarlo, colgo la cintura sobre la barra e inclinandose hacia adelante y cogiendole la cara con la mano la acerco, y le robo un beso y una mirada de sorpresa. -Te espero fuera.-Y por primera vez, dejo el vaso sobre la barra, medio vacio. Medio lleno. 1/3/2006 CaminoUn paso, y otro mas... Y otro.
El horizonte esta a la vuelta de la esquina, y la espera interminable es la principal compañia en este viaje... Las botas hace ya tiempo que han muerto, comidas vivas por la tierra y el pedrizo, la lluvia y el moho que no llego a crecer sobre elllas.
Una prueba de resistencia, se dijo a si mismo cuando empezo a caminar, solo quiero ver cuanto puedo correr, si realmente estoy hecho para durar o es solo una ilusion, una locura, un sueño.
-Y ese hombre.-Dijo la doctora envuelta en su bata blanca.-Se cree que es inmortal, que nada le puede matar y que nada le hace daño.
Rafter recorrio el patio con su mirada vidriosa, las palabras de la doctora embatada habian llamado su atencion. Alli estaba, tumbado boca arriba en un banco, alzo su voz sobre la multitud chismosa.-Y como lo estan curando?
La mujer sonrie y le busca entre la miriada de cabeza, intentando atravesar el velo de su barba.-Lo primero era demostrarle que su cuerpo si podia fallarle, no podiamos provocarle daño fisico asi que le preguntamos si, siendo inmortal, podria correr eternamente sin que su fisico perfecto le fallase, aguanto trece horas corriendo, y finalmente se desplomo semi-inconsciente en el suelo.-La sonrisa de la mujer se acentuo.-Desde entonces en todas las sesiones el hombre busca una explicacion "racional" para lo sucedido, y yo se la contraargumento dialogo. Tambien toma farmacos, pero sinceramente, no creo que su problema sea quimico, al menos no totalmente.-La mujer le lanzo una ultima mirada, brillante y corrosiva.-Sigamos.
Se levanto de la cama, procurando no despertar a la mujer, y busco su ropa debajo de la bata blanca, se puso su cronometro y lo encendio.
Tropezo, se cayo al suelo... Gimio intentado ponerse en pie. El cronometro siguio corriendo...
132 días 16 horas 53 minutos 12... 13...14...15...16...
En el suelo, un pobre hombre cansado sonrie... 12/25/2005 Con un gritoLa pesadilla huele a mujer y a alegria, se agarra a la sabana blanco marfil, intentando recordar que fue lo que llevo alli, que hizo que se acostase con una dama de plata, con una mujer que solo encuentra reposo cuando envuelve con sus brazos el dolor y la angustia ajenos.
Amanace, el sol se filtra proyectandose de forma alargada, con esa pereza y el decoro de quien se acaba de levantar, y derrama un amanecer color sanguina, que poco a poco va tomando el color anaranjado de la llamas, mas propias de poniente que del inicio del dia.
El marfil arde sin llama, y en las sombras el brillo nacarado se retuerce, agonizante, mientras la luz cae sonoramente, como un pedazo de cristal desde la azotea del durmiente, sobre la piel oscura, manchada de sudor, de sueño y de saliva. Es ese sonido de la luz, silbante y desgarrado, el que termina de despertarlo.
Se frota la barba con las manos, buscando las sienes, pero hace mucho que las ha perdido en ese mar de humanidad peluda en el que ha convertido su cara, intentando ocultar las marcas de una edad que no quiere tener, de una belleza quer jamas quiso para el... De la alegria, de la pena.
Pero ayer su barbudo escudo solo sirvio para hacer sus besos mas asperos.
Ella abre los ojos, terrible como la pesadilla en la que le ha envuelto, tira de las sabanas y por un momento, el mar en llamas se ve enturbiado por su despertar. Con un susurro pregunta si ya ha amanecido.
Y entonces el recuerda que fue lo que le llevo alli. Las hijas de los dioses y de los reyes deberian estar guardadas con candados, no con torres de amplios ventanales... 11/16/2005 ReposoEl pie en el asfalto, los ojos escuecen y la cabeza se mueve sola de vez en cuando, hay que hacer una parada, sea donde sea para dormir. En la carretera solo hay burdeles "Club" pone en la fachada de las casas con letras de neon, las persianas corridas en las ventanas, las luces gritando al exterior que ahi dentro hay calor, aunque haya que comprarlo con unos cuantos billetes y algun trozo roto de lo que te quede en lo mas hondo del cuerpo. Pero tienen una ventaja, si quieres comprar una cama toda la noche, tienes que comprar una puta toda la noche. Dió un poco de gas, el justo para salir de la carretera y aparcar debajo de la parpadeante luz de una palmera. No miro el nombre, todos los club son del mismo estilo, "oasis", "olimpo", "la casita"... Daba igual. En la puerta un perro viejo, con parches de pellejo al descubierto entre el pelo grisaceo lo miro mientras sacaba la lengua entre una fila de dientes raidos. Eso es algo bueno, muy poca gente seria capaz de mantener vivo un perro tanto tiempo. La puerta estaba abierta, era la puerta normal de una casa cualquiera, y la casa en si era una casa cualquiera, con unos cuantos tabiques de menos quizas... La sala estaba llena de humo pero escasa de clientes, unos sillones decoraban las esquinas, y en la pared habia cuadros de venuses desnudas, o quizas fuesen fotografias. Tenía hambre, pero no tanta como para que se riesen de el en la barra por pedir algo de comer, así que se sento en una banqueta alta y pidio algo de beber al camarero, que probablemente hacia las veces de chulo. El trago lo sirvio corto, pero en vaso largo, y mientras servia escucho tres chasquidos secos, como el de un martillo de madera golpeando un bloque de hielo. Y espero. en los puticlubs lo educado es esperar a ver quien se acerca, y luego pagarle o no la bebida, una de esas normas no escritas que poco a poco se iban perdiendo. Bufo en lo que pretendia ser una carcajada para si mismo. Educación. En un puticlub... No hacia tanto esas cosas aun existian. Hacia calor en la sala, pero no se quito el tres cuartos, sobretodo porque no tenia ni idea de donde podia dejarlo... Dos tragos y apareció la primera, no le miro ni a la cara, no le gusto el olor. Le dijo algo y su voz sonaba a alcohol y a falsos animos, gastados por el uso... Una segunda copa, despues de que la mujer lo dejase tranquilo, el barman lo miro desconfiado y le pidio que pagase la anterior, puso un billete sobre la mesa y el hombre le pregunto si solo iba a beber. Y a dormir, y el barman le sonrió con complicidad. Esta vez tuvo que esperar algo mas, pero apareció otra, mas tranquila, hablaron de los viajes, del tiempo y del perro que habia fuera, le pago dos copas y luego la compro por una noche, para poder tener una cama donde tumbarse. Subieron, acompañados por la musica de abajo y los chirridos solitarios de una cama arriba, la musica fue bajando y los chirridos se callaron, tres puertas y un por aqui mas tarde estaba en la misma habitacion con ella, un cuarto bonito, con sabanas limpias y una cama grande, era un sueño hecho realidad, el sueño de robarle unas horas al sueño. Se sento en la cama y miro a la mujer desnudarse, el solo se quito las botas y se tiro sobre la cama, ella se subio a la cama, y se acerco a el. Estiro la mano mientras ella le quitaba el cinturon y apago la luz, luego se incorporo un poco y la cogio por el brazo, la tumbo a su lado y la abrazo mientras se quedaba quieta, encogida contra el. Durmio un par de horas, y se desperto para encontrarsela aun despierta, tiritando de frio a su lado se levanto y la cubrio con las mantas. Estaba inquieta, y el no podía seguir durmiendo. -Podrías haber escogido a otra si no te gustaba. -Me gusta lo que podrias ser. Dejo el dinero sobre la mesa y le dio un beso en la frente, fuera el perro roncaba con la boca abierta. 6/28/2005 SonrisasRecorrio los ultimos metros del callejon confiado, sabiendo que por
todas partes le miraban ojos amigos, estaba cansado y llevaba sin
dormir mas de lo que estaba acostumbrado, el petate botaba en su
espalda ritmicamente, y con cada paso las rodillas le crujian.
Necesitaba descansar unos cuantos dias. Llego a la puerta de madera podrida al fondo del callejon, y esta se abrio a su paso, al otro lado una sonrisa torcida le recibio. Rafter devolvio la sonrisa y subio las escaleras, viejas, astilladas... Olian a moho y a descanso, el olor del hogar. En lo alto, otra puerta mas solida esperaba, dejando escurrir una alegria artificial, decantada apresuradamente a partir del dinero. Peto un par de veces con los nudillos y un ojo asomo a una miralla un instante, y al momento la puerta se abrio. Al otro lado, el portero le recibio con una amplia sonrisa, una sonrisa falsa y vacia, pero por lo familiar se le antojo calida como un baño humeante. Un escalofrio le recorrio la espalda. Era bueno estar en casa. Dejo el petate en el suelo, y por un momento se sintio fuera de lugar, a su alrededor, las paredes del burdel destilaban una hermosa seda que se derramaba sin salpicar en los suelos, cubiertos de cojines y asientos bajos, donde las mujeres, vestidas con un recato impropio, se dedicaban a alegrar unas vidas vacias, cuyo ultimo refugio era ese. Un refugio mercenario y voluble, que desaparecia tan pronto el bolsillo estaba vacio. Se acerco a la barra y busco a Lya... Sin embargo al que encontro fue al viejo encargado, que estaba riendo las bromas de uno de los clientes mejor vestidos del local, mientras las mujeres lo acosaban disputandose el privilegio de vaciarle la bolsa. Vendiendole al hombre sendas sonrisas blancas, desganadas. Peto con una mano en la barra, y el grupo miro para el, las mujeres pusieron cara triste y se callaron al momento, algo se rompio en la mirada del viejo hombre cuando lo miro... El ricachon parecia demasiado borracho como para enterarse de nada, seguia con su monologo mientras intentaba meter la mano debajo del corpiño de una de las mozas. Algo iba mal. -Que ha pasado?-Pregunto, sin preambulos "Quizas deberia haber saludado antes".-Por que no esta Lya en la barra? -Esta arriba Raf.-El hombre comenzo a estrujarse las manos con desespero"Lya, no, dioses..." -Arriba?-Sus puños se apretaron hasta que algo crujio en su mano izquierda, un dolor sordo le subio por la muñeca.-Arriba?-"Dioses, no me lo puedo creer" -Tranquilo Rafter, sube, la deje en la sala ancha. Se alejo de la barra, en su apuro ignorando incluso la pregunta del imbecil envuelto en sedas sobre quien era el mendigo piojoso, subio las escaleras de tres en tres hasta llegar al ultimo piso, y entro practicamente corriendo en la habitacion del fondo. Echo la mano al pomo y se lo penso mejor. Peto. Al otro lado se escuchaban sollozos. Abrio la puerta, despacio, y alli en medio de una habitacion lujoso, con tejidos llenos de oro y perlas, estaba su joya, entre cojines. Se acerco a ella y se arrodillo a su lado, estiro la mano para llevarse sus lagrimas a la boca, y entonces lo vio. Un corte largo que partia el labio superior y llegaba al puente de la oreja, llevandose un trozo. Su mano se paro en el aire, y los sollozos se convirtieron en un lloro profundo, quedo y desgarrado. Rafter acerco mas la mano, pero la mujer se dejo caer hacia atras, sobre los cojines. La mano se cerro en un puño, los nudillos luchando por escapar de la piel. -Ya no me querras Raf.-Un sollozo largo corto las palabras.-Ya no me querra nadie.-Ahogo las lagrimas y los lamentos contra un suave manto de terciopelo, ocultando su cara. Rafter sintio un escalofrio deslizarse como un ladron por su espalda, hasta rebentar en sus hombros. Le acaricio el pelo, y aparto despacio la tela, la cicatriz estaba morada, y la cara hinchada y enrojecida por el lloro, habia sido cosida con maestria, y las marcas de los puntos estaban desapareciendo... "Es una cicatriz vieja, debieron hacersela al poco de irme" Y por un momento se maldijo por no haber estado ahi, para despellejar al bastardo que lo hubiese hecho. Le acaricio la mejilla, despacio, y esbozo una sonrisa, triste y cansada, llevo despacio su cabeza a su regazo, dejando la cicatriz hacia el, recordandole porque amaba a esa mujer y no a otra, recordando tantas horas, tanta alegria desbordada, tanta paz... --- Estaba apunto de amanecer, y a su lado Lya dormida, levanto la cabeza de su pecho y se retiro despacio, aun llevaba las ropas llena de polvo y de chinches del camino. Y el terciopelo no se podia hervir... Tendria que pagarle al viejo unas telas nuevas. Salio en silencio, y bajo las escaleras despacio, pensando que con la de hoy, eran tres noches sin dormir, era demasiado incluso para el... Gracias a los dioses habia ligrado que Lya durmiera poco antes del amanecer, calmando su desconsuelo a base de susurros delicados, miradas brillantes y promesas quedas. La dejo durmiendo, con una sonrisa rota en los labios. Llego abajo, y el viejo y las muchachas estaban echando a los ultimos borrachos, o mas bien arrastrandolos hasta las escaleras, donde los porteros los llevaban a hombros hasta la calle. -Que tal esta ella?-El viejo parecia verdaderamente preocupado, cuantos años llevaba Lya trabajando de camarera alli? Cuatro? Recordo la cara de alivio del viejo cuando habia ofrecido mas por ella que cierto miserable que tenia fama de saber pegar a las mujeres sin dejarles marca... Y desde entonces habia sido su unico hombre. -La he dejado dormida.-"Quien fue?".-Quien fue? -Un marinero, de fuera.-El viejo hizo un gesto vago con la mano.-A la cuarta o quinta vez que Lya dijo que no saco un cuchillo, la cogio del cuello y le hizo el chirlo? -Donde esta?-"Chirlo? Es un jodido tajo".-Donde? -En el sotano, lleva dos meses pudriendose alli abajo, a oscuras con las ratas...-No dijo nada mas. Y bajo las escaleras con una sonrisa amarga y fiera. Amanecia los dias son tranquilos en el burdel, y los sotanos ahogan muy bien los gritos. Por el camino cogio en su petate el cuchillo fino de despellejar, y el grueso de despiece. Lo dejaria vivo... Tenia curiosidad por ver como un marino sin manos se gana el pan... Ni el cacillo del mendigo podria sujetar. Y la sonrisa paso a ser negra y desesperada... 6/26/2005 AmaneceSe removió en la cama, despertándose, por un momento se sintió confuso e intranquilo, no reconocía la habitación, o mas bien, la tienda en la que estaba, a su lado una respiración desconocida. Miro, sorprendido, y vio a una mujer, estaba desnuda, y sus movimientos la habian destapado hasta la cintura, la volvio a cubrir y salio afuera desnudo, ya que no podia encontrar sus ropas por ninguna parte.
El amanecer le esperaba fuera, las nubes enrojecidas detras de las montañas, el sol demasiado bajo para ser visible todavia, el fuego se habia apagado. Con una sonrisa rota, desprecio el dolor de cabeza, y fue a buscar algo que ponerse a su propia tienda, por el camino se cruzo con un par de hombres durmiendo el sueño de los borrachos, pesado, sonoro... Un perro asilvestrado, rojo como un zorro, se dedicaba a comer los restos de la cena de ayer, mientras un par de carnivoros mas pequeños acechaban, esperando su turno. El perro levanto la vista un momento, miro a Rafter y saco los dientes. Su sonrisa se hizo mas grande, y rugiendo debajo de la barba salio corriendo hacia el perro. Nada como la carne de perro para desayunar. Entonces hecho la mano al cuchillo, y recordo que estaba desnudo, por suerte el perro no parecia dispuesto a pelearse con dos metros de masa peluda y escapo corriendo. Se rio en voz alta, y penso que tendria que contarselo a su hermano tan pronto lo viera... Se podia imaginar su respuesta "Eres tan feo que hasta a los jodidos perros espantas..." Meneo la cabeza, aun quedaban un par de días para llegar a destino.. Y a ver como le explicaba al Despota que su hija habia decidido dejar de ser doncella con un bastardo... El proximo trabajo de escolta, tendria que decirle a Eskolia que la pieza fuese bien fea... |
|
|